Mallorca lleva décadas siendo uno de los grandes destinos turísticos de Europa. Tenemos clima, seguridad, gastronomía, conectividad, una planta hotelera extraordinaria y una calidad de vida difícil de encontrar en otros lugares del continente.
Pero creo que todavía existe una oportunidad que no hemos desarrollado en todo su potencial: convertir Mallorca también en un destino europeo de referencia para el turismo de salud.
Los números ayudan a entender la dimensión de la oportunidad.
El aeropuerto de Palma cerró 2025 con 33,8 millones de pasajeros, de los cuales 24,8 millones correspondieron a tráfico internacional. Alemania aportó cerca de 9,8 millones de pasajeros, Reino Unido 5,9 millones y Suiza más de 1,3 millones. Además, Palma contó con cerca de 400 rutas durante el año.
Pocos destinos europeos reúnen una conectividad internacional semejante en un territorio relativamente pequeño.
A ello se suma otro cambio importante: Baleares recibió en 2025 aproximadamente 19 millones de turistas y alcanzó un récord de 23.406 millones de euros de gasto turístico. El gasto creció considerablemente más que el número de visitantes.
Creo que ahí hay una reflexión que merece la pena hacer.
El futuro de Mallorca probablemente no debería consistir únicamente en recibir más turistas, sino en generar cada vez más valor por cada persona que nos visita.
Y la salud puede formar parte de ese cambio de modelo.
No hablo únicamente de cirugía estética.
Hablo de cirugía de alta especialización, medicina preventiva, diagnóstico avanzado, longevidad, rehabilitación, recuperación postoperatoria, medicina deportiva, salud metabólica, odontología, dermatología o programas integrales de bienestar basados en medicina.
Tenemos muchos de los elementos necesarios para hacerlo.
Buenos hospitales y clínicas. Excelentes profesionales. Hoteles de primer nivel. Conexiones aéreas directas con las principales ciudades europeas. Seguridad. Clima. Gastronomía. Mar. Naturaleza. Y una infraestructura turística acostumbrada a atender a un paciente internacional exigente.
Pero el turismo de salud no consiste simplemente en que un paciente extranjero viaje a Mallorca para operarse.
Para hacerlo realmente bien hay que construir un ecosistema.
El paciente debería poder encontrar desde su país un profesional de referencia, realizar una primera valoración, organizar su desplazamiento, recibir el tratamiento en un centro con todas las garantías, disponer de alojamiento adaptado a su recuperación y tener perfectamente coordinados el seguimiento médico, la enfermería, la fisioterapia, la nutrición o cualquier otro cuidado que necesite.
Y cuando regrese a su país, el proceso asistencial debería continuar.
Ese es, en mi opinión, el verdadero turismo sanitario de calidad.
Además, existe una oportunidad especialmente interesante para Mallorca: combinar medicina de excelencia con nuestra extraordinaria industria hotelera.
Tenemos algunos de los mejores hoteles y establecimientos turísticos del Mediterráneo. La colaboración entre medicina privada, hospitales, hoteles, compañías aéreas, aseguradoras y administraciones podría permitir desarrollar un modelo completamente diferente del turismo sanitario basado exclusivamente en precio.
Mallorca no debería competir por ser el lugar más barato para recibir un tratamiento.
Debería competir por ser uno de los mejores.
Un destino donde un paciente europeo decida desplazarse porque encuentra profesionales excelentes, seguridad médica, privacidad, una atención extraordinariamente personalizada y un entorno excepcional para recuperarse.
Además, este modelo permitiría avanzar hacia algo que llevamos años buscando en Baleares: desestacionalizar nuestra economía y atraer un turismo de mayor valor añadido.
La enfermedad, la prevención, la recuperación y el cuidado de la salud no tienen temporada alta.
Quizá durante muchos años hemos pensado en Mallorca fundamentalmente como un destino al que las personas vienen de vacaciones.
Creo que ha llegado el momento de empezar a pensar también en Mallorca como un lugar al que las personas puedan venir a cuidarse.
Tenemos prácticamente todos los ingredientes.
Ahora falta conectarlos.
Los datos que sustentan el arranque son bastante potentes: Aena contabilizó 33,8 millones de pasajeros en Palma en 2025, 24,8 millones internacionales y 394 rutas; Alemania, Reino Unido y Suiza son mercados especialmente relevantes.
Y el Govern balear sitúa el gasto turístico de 2025 en 23.406 millones de euros (+4,7 %), frente a un crecimiento de llegadas del 1,7 %, lo que refuerza muy bien el argumento de valor frente a volumen.
Además, no es una idea artificial: la propia promoción oficial de Baleares ya contempla el turismo de salud y señala la disponibilidad de más de 50 especialidades en las clínicas de las islas.
Dr. Carlos Rubí
Instituto Rubí
